jueves, 24 de junio de 2010

Groupie acosadora

Imagina la escena: eres un músico famoso que duerme en un hotel durante una gira. De pronto, abres un ojo y te encuentras, sentada frente a ti en la cama, a una fan con cara de loca que lleva varias horas observándote en silencio, escrutando cada uno de tus movimientos mientras duermes y contando las babas que resbalan de tu boca. Y claro, al despertar y verla, el susto es tan salvaje que no sabes si gritar, pegarle con la lámpara en la cabeza o mearte encima del sobresalto.
Esta bonita anécdota le ocurrió en París al cantante de Muse, Matt Bellamy en 2001, según contó ayer a NME. Él no hizo nada. Ni gritar, ni arrearle con la lámpara, ni imagino que mearse encima, sino que se mostró todo lo diplomático que supo para poder sacar de allí a la intrusa. O al menos eso dice él.

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